Querido cuerpo:


Lamento haber dejado pasar tantos años para descubrir que todo esto que me enseñaron acerca de cómo tienes que ser, no venía de una fuente sana y constructiva, sino de intereses socioeconómicos del enfermo sistema en que a ti y a mí, nos ha tocado vivir.

Hoy, lo mejor que puedo hacer por ti y por mí, es pedirte perdón, aceptarte, amarte y respetarte. Aunque eso pase por tener que enfrentarme a ideas muy arraigadas, peligrosas y castrantes, a luchas aparentemente perdidas, a toparme con el rechazo y romper con las normas de cómo *debes ser* tú, y yo…

Hoy beso y acuno tus cicatrices, arrugas, estrías, curvas (del tamaño y forma que sean), flaccidez y cualquier rastro del paso del tiempo y la Vida que hemos vivido juntxs.

Gracias por ser un recipiente tan maravilloso.

*TE QUIERO*




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